1° de Juan 3
El capítulo 3 de la Primera Epístola de Juan es uno de los pilares del Nuevo Testamento sobre la identidad del creyente y la naturaleza del amor cristiano.
Aquí tienes los puntos clave de 1 Juan 3 (Reina-Valera 1960):
1. La identidad como Hijos de Dios (vv. 1-3)
Juan comienza maravillado por el “gran amor” del Padre al permitirnos ser llamados sus hijos.
- Presente y futuro: Ya somos hijos, pero aún no se ha manifestado plenamente lo que seremos; sabemos que al ver a Jesús, seremos semejantes a Él.
- Purificación: La esperanza de verle impulsa al creyente a purificarse a sí mismo.
2. El contraste entre el pecado y la justicia (vv. 4-10)
Se establece una distinción clara entre quienes pertenecen a Dios y quienes no:
- Naturaleza del pecado: El pecado es infracción de la ley.
- Misión de Jesús: Apareció para quitar nuestros pecados y deshacer las obras del diablo.
- La práctica: El que es nacido de Dios no practica el pecado (como estilo de vida), mientras que el que practica el pecado es del diablo.
3. El mandamiento del amor fraternal (vv. 11-18)
El amor no es solo un sentimiento, sino una acción tangible:
- El ejemplo negativo: Caín, quien mató a su hermano por envidia.
- La prueba de vida: Amar a los hermanos es la señal de que hemos pasado de muerte a vida.
- Amor en acción: Juan exhorta a no amar solo de palabra o de lengua, sino de hecho y en verdad. Si alguien tiene bienes y ve a su hermano en necesidad pero cierra su corazón, el amor de Dios no mora en él.
4. Confianza ante Dios (vv. 19-24)
- Corazón tranquilo: Si nuestro corazón nos reprende, Dios es mayor que nuestro corazón; si no nos reprende, tenemos confianza para pedirle lo que necesitemos.
- El mandamiento central: Creer en el nombre de Jesucristo y amarnos unos a otros.
- La morada del Espíritu: Sabemos que Dios permanece en nosotros por el Espíritu que nos ha dado.








